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La popularización de la práctica del submarinismo, con la consiguiente multiplicación de la demanda de cursos de buceo y la proliferación de centros de instrucción es, según los expertos consultados por Efe, la principal causa del aumento de muertes en las costas españolas este verano. Aunque no existen estadísticas oficiales, según consta en el banco de datos de EFE en lo que va de año al menos 22 personas han muerto mientras practicaban una actividad subacuática, frente a los 14 que perdieron la vida en 2006.
Sin embargo, los expertos consideran que no hay razón para la alarma.
La multiplicación de accidentes les parece consecuencia lógica del
aumento del número de practicantes de este deporte, cuya popularidad se
ha incrementado en los últimos años.
De hecho, los que se sumergen habitualmente subrayan que la mayor parte
de las tragedias se deben a la falta de experiencia de los buceadores.
Además, se apresuran a remarcar que a menudo las víctimas son apneistas
o pescadores submarinos y no buceadores. Todos llevan traje de
neopreno, pero los primeros se sumergen a pulmón y los segundos con una
botella de aire comprimido.
INMERSIONES
El secretario de la Federación Andaluza de Actividades Subacuáticas,
Antonio Moratón, afirma que la pesca submarina es más peligrosa porque
se puede practicar sin necesidad de un curso preparatorio.
"Sólo tienen que sacarse un permiso administrativo y la tarjeta
deportiva para poder llevar el arma, pero no poseen los mínimos
conocimientos fisiológicos suficientes", señala.
Según el organismo para la seguridad en el buceo DAN (Divers Alert
Network), uno de cada diez accidentes ocurridos durante las inmersiones
es mortal, normalmente por ahogamiento instantáneo.
También debe tenerse en cuenta el factor psicológico, según la
redactora jefe de la revista Inmersión Nora Cámara, que dice que no
todas las personas están capacitadas para superar las condiciones
fisiológicas debajo del agua, lo que puede llevarles "a cometer
imprudencias peligrosas".
En muchos casos, los buceadores no cumplen con la normativa vigente y
no respetan la "unidad mínima" de buceo, que consiste en sumergirse
siempre acompañado, sea cual sea el nivel del deportista.
BUENA EQUIPACION
Tampoco es problema de equipación, porque los expertos dicen que los aparatos técnicos para el buceo son cada vez mejores.
La cuestión clave es que la popularización de esta práctica se ha
traducido en la proliferación de escuelas y centros que imparten cursos
de buceo, según parece, con demasiada facilidad.
Para el instructor director del centro especializado ACUSUB, Joan Font,
algunos monitores dejan mucho que desear a nivel profesional porque "a
las empresas les interesa más ganar dinero que proporcionar una buena
formación".
Por eso recomienda a los interesados en iniciarse en la práctica submarina que busquen calidad y no precios.
La instrucción resulta fundamental para que el buceador sepa cómo
desenvolverse en caso de emergencia. "Pero hay que saber a quién se le
imparte", asevera Miguel Luque, director de cursos de la Confederación
Mundial de Actividades Subacuáticas, que subraya que "no todo el mundo
es apto" para este deporte.
Antes de pensar en meterse en el agua, señala, es imprescindible pasar
un reconocimiento médico y hacer una observación psicológica, "porque
la persona no solamente debe estar sana, sino también tener capacidad
de autocontrol".
Por ello aconseja a los interesados que acudan a "un buen club", que
sea legal, ofrezca las garantías de seguridad indispensables y lleve
cierto tiempo funcionando.
En otras palabras, que el practicante debe desconfiar de los "bautizos
subacuáticos" que se organizan en hoteles del extranjero, porque son
cursos "sin apenas teoría" y cuando la persona vuelve a España "se
encuentra con que las condiciones marinas no son las mismas y se
producen muchos accidentes".
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