Ha
sido un secreto celosamente guardado durante 18 meses. En el estuario
del Támesis, se han aclimatado los caballitos de mar, unas criaturas
exóticas propias de aguas tropicales.
No hay
que descartar que el pececito, que en tiempos se creía que arrastraba
el carro de Neptuno en un reino encantado de fantasía e ilusión, haga
eso mismo con el viejo Támesis, ahora que las aguas del río bajan mucho
más limpias.
La Zoological Society of London (Sociedad Zoológica de Londres)
descubrió en el año 2006 la colonia de hipocampos, pero decidió no
revelar el hallazgo hasta que pudiera entrar en vigor una legislación
que protegiera a los caballitos de mar. Viven en el estuario del río,
entre Essex, en la orilla norte, y Kent.
Los científicos han interpretado su presencia como un indicador de
la pureza del agua del río. Hace 50 años, declararon el río
biológicamente muerto por culpa de la contaminación derivada de la
industrialización y del crecimiento urbano.
Los ecologistas, sin embargo, están convencidos de que la llegada
del caballito del mar al Támesis es un indicio de los cambios
ambientales ligados al calentamiento del planeta. Alison Shaw,
directora del departamento de Conservación de Aguas Marinas y Dulces de
la Zoological Society of London, ha manifestado que «se ha constatado
la presencia de estas criaturas en el Támesis a lo largo de los últimos
18 meses. Durante nuestros trabajos de observación de la fauna. Su
aparición demuestra que el Támesis se está convirtiendo en un hábitat
para formas diversas de vida marina».
Pronto entrará en vigor una nueva legislación para proteger a estos
animales de sólo 15 centímetros de longitud. Los caballitos de mar
descubiertos en el Támesis, de la especie de morro corto, se encuentran
por lo general distribuidos alrededor de Africa y en el Mediterráneo, y
sólo muy de vez en cuando en las proximidades de la costa sur de Gran
Bretaña. Su hábitat natural son las aguas costeras poco profundas,
ricas en algas y en vida vegetal, aunque también se han podido
encontrar a profundidades de 35 metros.
El hallazgo del Támesis ilustra el éxito parcial de los intentos
por reducir la contaminación de un río que tiempo atrás estuvo
considerado como uno de los más sucios de Europa.
La limpieza del cauce se ha traducido ya en la recuperación del
salmón, que estuvo desaparecido del Támesis desde 1833 hasta 1974, pero
que ahora se cría en el Berkshire. A su regeneración ha contribuido la
suelta de alevines.
En el año 2006, se encontró una nutria muerta no lejos del puente
de la Torre de Londres. El avistamiento de otras especies de mamíferos
ha confirmado que posiblemente otros habitantes marinos puedan estar
tratando de volver a colonizar estas aguas.
Los tramos finales del río reciben con cierta frecuencia la visita
de marsopas y delfines; en el año 2006, miles y miles de personas
pudieron contemplar una ballena que remontó el río hasta llegar nada
menos que a Chelsea.
Algunos expertos sospechan que la reducción de los niveles de
contaminación es sólo uno de los factores que pueden explicar la
aparición de caballitos de mar en el Támesis. «Se ha observado también
un aumento de las temperaturas del mar del Norte y del Canal de la
Mancha, ligero pero inequívoco -ha subrayado Harrington-, lo que muy
bien podría ser la causa de que estemos viendo estas especies tan
nuevas y tan fascinantes".
Los caballitos de mar figuran entre las pocas criaturas que
mantienen fidelidad a su pareja de por vida. Las parejas se dedican
cada mañana más de una hora a ceremonias de cortejo muy elaboradas.
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