| La patronal pesquera rechaza por escasa la oferta de Pesca para paliar la crisis del gasoil |
| viernes, 30 de noviembre de 2007 | |
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Cuanta atrás para las medidas de presión que cambiarán la opinión del gobierno.
El Ministerio de Agricultura decepcionó ayer a la Confederación
Española de Pesca (Cepesca) -41 asociaciones, 1.200 empresas y 1.400
embarcaciones- con una oferta de ayudas «insuficiente» para mitigar una
crisis del calado de la de la que están atravesando, en la que el
gasoil ha rebasado la barrera de los 0,50 euros. Y así se lo harán
saber a la ministra, Elena Espinosa, a través de una carta en la que
reconocerán «el esfuerzo que ha hecho», pero en la que también
reiterarán la necesidad de que aporte medidas de choque «concretas, con
plazos claros y con dotación económica para ponerlas en marcha»,
resumió Javier Garat, secretario de Cepesca, tras cuatro horas de
reunión.
Según la patronal, -el ministerio no quiso hacer comentario alguno
sobre el encuentro- la oferta que se puso sobre la mesa fue una ligera
flexibilización de los costes laborales, con una reducción inmediata,
«ya incluso en diciembre», de la tarifa de las primas por contingencias
de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, pero se trataba
de un descuento muy pequeño y sin cuantificar. El resto de la
proposición consistía en la creación de mesas de trabajo para abordar
el I+D+i, la reestructuración de flota o la diferencia entre precios en
origen y destino, entre otras. Pero se trata de un estribillo ya
conocido. Se cantó en la crisis del 2005 y aún ahora, dos años después,
no se acaban de ver los resultados.Por eso la gran patronal ha decidido seguir en «estado de asamblea permanente», para acudir a una virtual convocatoria en cualquier momento, hora y día para decidir acciones. ¿Cuáles pueden ser? «Los ánimos están muy calientes», dijo Garat, que no se refirió sin embargo hasta dónde está dispuesto a llegar el sector. Ahora bien, el secretario de Cepesca relató que los representantes de varias agrupaciones de armadores ya anunciaron en la reunión que muchos de las embarcaciones, «a medida que vayan regresando de los caladeros lejanos, quedarán amarradas a puerto y no volverán a salir a pescar, con lo que habrá que hacer regulaciones de empleo» y demás medidas de impacto económico negativo. Y no se trata de una amenaza: quedarán amarrados «no como fórmula de presión, sino obligados por la falta de rentabilidad», aclaró. Mientras, la bajura, al menos la gallega, permanecía ayer a la expectativa de lo que decidía la altura. «Agora que amarren os grandes», decía ayer Evaristo Lareo, presidente de la Federación Galega de Confrarías. Y es que los barcos artesanales aún se acuerdan de las consecuencias del bloqueo de puertos y las manifestaciones del 2005, unas protestas que arrancaron compromisos, sí, pero también multas para barcos del Mediterráno y el País Vasco y sanciones para las agrupaciones -entre ellas, la gallega- que las secundaron. |
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